El verdadero problema no es quién publica, sino quién filtra en la era de la inteligencia artificial
La protección constitucional de las fuentes no vuelve lícita la conducta de
quien pudo haber incumplido una obligación de reserva
Por Jorge Monastersky, publicado por
Infobae
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Una democracia necesita una prensa libre, crítica e independiente. El
periodismo cumple una función esencial de control y la protección de las
fuentes constituye una garantía indispensable. El problema no radica,
entonces, en quien informa un hecho de interés público, sino en quien,
teniendo el deber jurídico de preservar determinada información, permite que
abandone el ámbito reservado del proceso.
Son dos planos que no deberían confundirse. El periodista ejerce su derecho
a investigar, contrastar y publicar. Quien accede a un expediente por razón
de su cargo, profesión o intervención procesal recibe información cuya
utilización está limitada por deberes legales, funcionales y éticos. La
protección constitucional de las fuentes no vuelve lícita la conducta de
quien pudo haber incumplido una obligación de reserva...
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